Seis grandes inventores que cambiaron la historia

09 Noviembre, 2020

Seis grandes inventores que cambiaron la historia


«¡Eureka!» Esa expresión que siempre asociaremos al descubrimiento de algo grande la pronunció Arquímedes de Siracusa en el siglo II a. C. Según cuenta el escritor romano Vitruvio, el sabio griego se estaba dando un baño cuando descubrió el que después sería el famoso principio de Arquímedes, el cual le permitió demostrar que un orfebre había sisado oro al construir la corona del rey Hierón II. Su alegría fue tal, que salió corriendo por las calles de la ciudad gritando esa expresión que quedaría para la posteridad.

Esa epifanía de Arquímedes no solo sirvió para alegrarle el día al sabio y para que el rey exigiera explicaciones a un joyero taimado. Ese instante de euforia cambiaría para siempre las leyes de la física al descubrir que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido desalojado.

Ese momento «Eureka» de Arquímedes tuvo continuación con los que experimentaron grandes inventores que encontraron soluciones a grandes problemas y que cambiarían la historia de la humanidad para siempre. En el Día del Inventor Internacional recordamos algunos de ellos y las obras que nos dejaron.

Leonardo da Vinci

Si hay un nombre propio que sea sinónimo de ingenio, ese es el de Leonardo da Vinci, un polímata que cambió el curso de la historia gracias a su ingente obra en distintas disciplinas. Además de destacar en diversas artes y ciencias, este sabio que vivió en la Italia del siglo XV fue el precursor de numerosos inventos que cambiarían nuestro día a día varios siglos después.

Entre las numerosas invenciones que salieron de la cabeza privilegiada de Leonardo se encuentran el equipo de buceo, el uso de hélices para volar o un precursor del moderno paracaídas, todos ellos descritos hasta el último detalle en sus famosos cuadernos. Así, tal vez su mayor contribución haya sido la inspiración que aportó a otros hombres que, como él, se atrevieron a buscar posteriormente soluciones para que el hombre pudiera volar o desplazarse bajo el agua.

Johannes Gutenberg

También el prolífico siglo XV nos dejó otro inventor capaz de modificar la historia de la humanidad para siempre. En este caso, fue un orfebre llamado Johannes Gutenberg, en lo que tal vez fue un guiño del destino para resarcir a la profesión de la vergüenza provocada por aquel fraude que finalmente llevó a Arquímedes a gritar «¡Eureka!».

Gutenberg contribuyó a la extensión del conocimiento por todo el mundo gracias a un invento, la imprenta, que retiró la exclusiva del saber a los conventos. La reproducción de las obras escritas ya no dependía de la capacidad de los monjes para copiarlas a mano. De hecho, se imprimieron más libros en el siglo que siguió al invento de Gutenberg que los que se habían copiado a mano en toda la historia hasta entonces. Una actividad que acabaría por universalizar el conocimiento e impulsaría definitivamente los avances que la humanidad alcanzó desde entonces.

Thomas Alva Edison

Solo tenía 21 años cuando, en 1868, Thomas Alva Edison solicitó su primera patente. En toda su carrera, acabaría por registrar hasta 1.093, aunque si por algo destacó este genio estadounidense fue por su capacidad para dotar de utilidad real a los inventos de otras personas.

Edison construyó su propio laboratorio en Menlo Park (Estados Unidos) y reunió allí a distintos talentos para revolucionar el concepto de investigación y desarrollo. De allí salieron artilugios como el telégrafo automático, que perfeccionó el invento de Samuel Morse, o la bombilla de larga duración, que ayudó a expandir la luz eléctrica en los hogares al convertir ese invento en algo utilizable y duradero. Su imaginación también dio luz al fonógrafo y a una cámara precursora del cinematógrafo de los hermanos Lumière, entre otros muchos artilugios.

Nikola Tesla

El considerado como gran rival de Edison también tuvo un papel fundamental en la expansión de la corriente eléctrica en hogares e industrias. En realidad, este ingeniero serbio comenzó trabajando para Edison, aunque al poco tiempo mantuvieron serias discrepancias sobre el modelo de negocio eléctrico que debería desarrollarse. Mientras Tesla defendía el uso de corriente alterna, su jefe se empeñaba en otro de corriente continua.

Al final, se impuso el modelo de Tesla, que es el que hoy hace posible que pulsemos un interruptor y nuestros hogares se iluminen. Por ese motivo, se le considera el verdadero fundador de la industria eléctrica que transformó por completo la historia de la humanidad a lo largo del siglo XX.

Stephanie Kwolek

¿Qué tienen en común Roland Garros, una misión espacial o un policía que sale ileso de un tiroteo? Que todas estas situaciones son posibles gracias a un material inventado por una concienzuda química polaca llamada Stephanie Kwolek (1923-2014).

Fue ella la responsable de que un polímero de cristal líquido de una dureza y resistencia extraordinarias cambiara para siempre la formulación de objetos tan dispares como una raqueta de tenis, piezas aeroespaciales o chalecos antibalas. Ese material se llama Kevlar y cuenta en la actualidad con más de 200 aplicaciones que han logrado cambiar la vida de personas en todo el mundo e incluso salvar la de muchas de ellas.

Isaac Peral

También España ha dado luz a grandes ingenios como fue el caso de Isaac Peral, un marino e inventor español que vivió en el siglo XIX y que revolucionó la navegación con la invención de un submarino torpedero.

Se trataba del primer submarino eléctrico, un invento que revolucionó la navegación bajo el mar. En su presentación, esta nave fue capaz de navegar 9 km bajo el agua y acertar a un objetivo situado a 300 metros. Un invento que tuvo una influencia decisiva en el transcurso de distintos conflictos bélicos y que también alcanzaría otras aplicaciones como la investigación relacionada con la ciencia submarina o el mantenimiento de infraestructuras bajo el agua.

Todos estos genios han logrado, con sus inventos, encontrar soluciones que la humanidad demandaba. Gracias a su trabajo, hoy nuestra vida es un poco mejor.