salud

28 Abril, 2020

Trucos para utilizar tu móvil de manera saludable

En pleno confinamiento por la pandemia de coronavirus, los smartphones se han convertido prácticamente en extensiones de nuestros cuerpos. Algo natural, si tenemos en cuenta lo tremendamente útiles que nos resultan. Cuánta información nos han facilitado en estos tiempos extraños. Cuántas conversaciones con nuestros seres queridos y reuniones virtuales con nuestros amigos nos han permitido mantener. Los números dejan bien clara la importancia que han llegado a cobrar estos aparatos en España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística recogidos en su informe España en Cifras 2019, el 98% de los hogares tiene al menos un teléfono móvil. Han desplazado en popularidad a los teléfonos fijos, que ya solo están presentes en tres de cada cuatro (75,8%). Además, el principal tipo de conexión de banda ancha se realiza a través de un smartphone. Los teléfonos móviles se han convertido en una herramienta imprescindible para millones de ciudadanos confinados en sus casas. Son la ventana que nos facilita nuestras relaciones sociales, nuestro ocio o incluso nuestro trabajo. Nos permiten estar permanentemente conectados con nuestros compañeros, familiares y amigos. Una situación que aporta grandes ventajas, pero que puede convertirse también en un inconveniente. Para evitarlo, debemos aprender a gestionarla.El uso de smartphones y sus efectos sobre nuestra salud mental es motivo de controversia. Cada vez surgen más estudios que apuntan a ciertos efectos negativos relacionados con el empleo de smartphones. Por ejemplo, se han encontrado correlaciones entre el uso de estos dispositivos y la depresión, los cambios en la memoria y los sentimientos de soledad, aislamiento y ansiedad. Otro estudio realizado sobre encuestas a españoles adultos estima que alrededor del 15,4% de ellos se encontraba en riesgo de desarrollar una adicción al teléfono móvil y el 5,1% se correspondía con usuarios que ya realizaban un uso problemático del mismo. Incluso se ha estudiado la relación entre el phubbing —la práctica que nos lleva a atender nuestro smartphone e ignorar a la persona que tenemos delante—, la erosión de las relaciones sociales y cierta pérdida de nuestra necesidad básica de pertenencia a un grupo, clave en nuestra propia evolución como especie. Con todo, algunos expertos advierten que todavía estamos en una etapa muy inicial en el estudio de los efectos que tienen los teléfonos móviles sobre nuestra salud y bienestar. También que el uso que hacemos del móvil es tan diverso que puede afectar de manera distinta a personas diferentes o incluso a la misma persona en distintos momentos de su vida. En cualquier caso, los usuarios cada vez se muestran más preocupados por la manera en la que esta tecnología puede afectar a su día a día, sus relaciones y su propio bienestar. Especialmente en un momento como el estado de alerta por coronavirus, en el que es habitual utilizarlo a todas horas. Las noticias sobre tecnólogos de Silicon Valley que prohíben a sus hijos utilizar smartphones contribuyen, sin duda, a esta preocupación, aunque no todos ellos apuesten por medidas tan restrictivas. De hecho, muchos optan por establecer ciertas normas y enseñar a los pequeños a relacionarse de manera sana con los dispositivos. Una lección de la que también los adultos deberíamos tomar nota.¿Significa todo esto que deberíamos tomarnos unas vacaciones del móvil? ¿Que tendríamos que guardarlo en un cajón y olvidarnos de él durante una buena temporada, como si de una dieta detox se tratara? Todo esto no parece muy realista, especialmente en un momento como este, en el que debemos quedarnos en casa. Es más, lo cierto es que no hay pruebas de que este tipo de estrategias sean efectivas. De hecho, las retiradas del uso del móvil pueden incluso aumentar los niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés. Esta es la razón por la que cada vez más expertos recomiendan aprender a relacionarse de manera sana con el smartphone en lugar de evitar todo contacto con él. Sería el equivalente a apostar por mejorar nuestros conocimientos en nutrición tecnológica y aplicarlos en lugar de someternos a dietas digitales estrictas surgidas de la nada. Entre los consejos, destaca el uso de aplicaciones que nos ayuden a conocer mejor el tiempo que pasamos ante la pantalla de nuestro smartphone, como Screen Time de Apple o Action Dash. Esta información nos permitirá establecer después los pasos que debemos seguir para realizar un uso más saludable del teléfono móvil. Tomar consciencia sobre cómo utilizamos el smartphone y cuántas veces lo consultamos por simple aburrimiento nos ayudará a construir una relación mucho más racional con él. Esto es especialmente importante durante el tiempo en que permaneceremos confinados. En este sentido, la iniciativa Levanta la Cabeza ha desarrollado una herramienta en colaboración con la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción que permite comprobar en cinco minutos si realizamos un uso responsable de la tecnología. Silenciar o apagar durante ciertos momentos las apps que nos distraen más es una buena idea para retomar el control sobre cuándo consultamos el teléfono móvil. También lo es desactivar notificaciones: de esta manera, elegiremos nosotros el momento en el que leeremos los mensajes que recibamos. En este sentido, Google ha desarrollado un nuevo modo para móviles Android, llamado Focus Mode, que permite pausar ciertas apps durante un periodo de tiempo determinado. Sin duda, una utilidad especialmente positiva en un momento en el que muchos ciudadanos han tenido que recurrir al teletrabajo. Los expertos también recomiendan realizar una limpieza digital para borrarnos de listas de correo e incluso dejar de seguir cuentas en redes sociales que no nos interesen. Mantener el smartphone alejado de nuestro lugar de descanso y no utilizarlo antes de dormir también es un hábito saludable para nuestro sueño. Todos estos son ejemplos de hábitos que nos ayudarán a reducir nuestros contactos con el smartphone y, lo que es más importante, a tomar el control sobre este.

INNOVACIÓN
03 Julio, 2019

El impacto de los algoritmos en la vida cotidiana: el caso de la NBA

En 2018, el baloncesto se convirtió en el segundo deporte más seguido en Estados Unidos, superando al béisbol y por detrás del fútbol americano. Este incremento de popularidad, que impulsó al baloncesto desde la tercera posición que había mantenido durante más de diez años, viene del reciente entusiasmo de los jóvenes por la liga universitaria y, también, de la proyección del baloncesto en todo el mundo. A diferencia de lo que ocurre con el fútbol americano, el baloncesto de la NBA ha traspasado fronteras y cada vez tiene más adeptos en Europa. Una parte de ese éxito es consecuencia también del uso de los algoritmos para elaborar el calendario de las competiciones de baloncesto en Estados Unidos. Las cifras de audiencia televisiva de los partidos de baloncesto muestran una tendencia al alza durante los últimos tres años, que empezó a materializarse en 2017, aunque se trata de cifras que todavía están lejos de las que alcanzó la Superbowl en ese mismo año. En 2017, la March Madness de la NCAA (National College Athletic Association), la competición más importante de la liga universitaria, llegó a sumar 97 millones de espectadores. Por lo que respecta a la liga profesional, la final de la NBA ─que enfrentó a los Golden State Warriors con los Cleveland Cavaliers─ alcanzó una audiencia media de 19,3 millones de espectadores, cifra nada desdeñable. Las altísimas cuotas de audiencia hacen que los calendarios de temporada cada vez sean más importantes, pues tienen que ofrecer la máxima rentabilidad a los equipos y facilidades a los espectadores. Se suma, además, otro factor: la importancia de la audiencia europea, que crece año tras año. ¿Cuáles son los elementos que se tienen en cuenta para confeccionar estos calendarios? ¿Cuáles son las variables consideradas y cómo se cuadra todo para que el éxito del baloncesto aumente? La respuesta a estas preguntas la encontraremos en las matemáticas.Confeccionar el calendario de partidos es una tarea complicada. Y es que, a diferencia de las ligas europeas, en las que los encuentros deportivos se programan casi siempre durante el fin de semana, en la liga norteamericana hay que tener en cuenta multitud de variables. El primero en identificarlas fue Matt Winnick, vicepresidente de la NBA durante 30 años y responsable de la configuración del calendario hasta la temporada 2015-2016. Para facilitar dicha tarea, el equipo de Winnick creó un algoritmo informático, que tenía en cuenta los siguientes parámetros 1. Estadios disponibles: a diferencia de lo que ocurre en Europa, en Estados Unidos los estadios no están siempre disponibles. Estos se comparten entre diversos clubs y disciplinas, por lo que los equipos deben enviar sus calendarios con mucha antelación. 2. Duración de la competición: la temporada norteamericana dura seis meses, durante los cuales cada equipo debe jugar 82 partidos en total (suman en conjunto 1.230 partidos). Este elevado número de enfrentamientos se reparte entre los que juega cada equipo en su propia división (la NBA reparte sus equipos en seis divisiones, tres en la conferencia de la Costa Este y tres más en la de la Oeste) y los que juega contra equipos de la otra conferencia. 3. Evitar el back-to-back, o lo que es lo mismo, jugar dos partidos, uno de ida y el otro de vuelta, en días contiguos. Con el algoritmo se intenta reducir los back-to-back al máximo. 4. Tener en cuenta la audiencia europea: los partidos se suelen jugar en jueves, viernes y domingo. Los de los domingos se acostumbran a jugar al mediodía para hacerlos compatibles con el horario europeo. 5. Respetar las preferencias de cada equipo: cada equipo puede elegir tres fechas en las que le interesaría jugar, aunque no puede decidir el rival. 6. Evitar jugar cuatro partidos en cinco días: tiene que haber un descanso de tres días entre partidos. 7. Evitar que los partidos coincidan con fechas de celebraciones importantes o con otros eventos deportivos, como la Superbowl, especialmente las finales. En 2016, Tom Carelli y su equipo recogieron el testigo de Winnick, incorporando algunas novedades al algoritmo respecto al usado en la temporada 2015-2016. Gracias a estos cambios, en la temporada 2018-2019 se ha logrado la tasa más baja de partidos back-to-back de la historia (14,4 respecto a los 19,3 de 2015), y por primera vez se respeta el tiempo de descanso entre partidos.   El caso de la NBA refleja que el uso de algoritmos puede contribuir a mejorar situaciones a priori complejas y se está convirtiendo en una práctica que progresivamente se está extendiendo a otros sectores.

INNOVACIÓN