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08 Junio, 2020

Números ocultos: ¿quién me llama?

Responder o no responder. He aquí la cuestión que nos planteamos cada vez que vemos un número desconocido en la pantalla de nuestro teléfono. Ojalá resolverla fuera tan sencillo como descolgar y preguntar quién nos llama, tal y como hacíamos hace décadas. Claro que entonces no se había inventado la identificación de llamadas. Tampoco el spam ni los fraudes telefónicos eran un problema generalizado. Hoy, los números ocultos y los desconocidos son para nosotros señales de alerta, porque suelen ser sinónimo de llamadas comerciales que no queremos atender, o incluso de intento de estafa. Sin embargo, también pueden serlo de oportunidades laborales, avisos importantes o incluso de un familiar que se ha cambiado de teléfono. En cualquier caso, saber quién está detrás del número que llama es importante para saber si debemos responder una llamada o bien devolverla después.Las razones por las que recibimos llamadas desde números que no conocemos pueden ser muy variadas. Simplemente puede tratarse de alguien conocido que no tenemos agregado a nuestra lista de contactos. En el otro extremo, podemos encontrarnos con empresas que nos llaman repetidamente para ofrecernos algún producto o servicio sin que se lo hayamos solicitado, así como intentos de obtener nuestros datos personales mediante engaños, entre otros fraudes. Hasta hace algunos años, también era frecuente recibir llamadas desde números ocultos o privados. Sin embargo, esta modalidad ha caído en desuso por dos razones principales. Una de ellas es que muchas personas han dejado de responder estas llamadas porque las identifican con spam comercial. La otra tiene que ver con un cambio en la legislación, que obliga a que las ofertas comerciales no deseadas se realicen desde un número de teléfono identificable. Ese es el motivo por el cual la mayor parte de las llamadas que no identificamos suelen aparecer en la pantalla de nuestro teléfono asociadas a un número concreto.Ante la evolución de las llamadas no deseadas, la ley se ha ido endureciendo para proteger al consumidor. Las normas que afectan a esta práctica son muy diversas. Entre ellas, nos encontramos con la Ley de Competencia Desleal, la Ley Orgánica de Protección de Datos, el RGPD, la Ley General de Telecomunicaciones y la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios. Entre otras medidas, estas normas establecen, además de la obligatoriedad de utilizar números identificables para realizar llamadas comerciales o promocionales, que este tipo de llamadas no se podrán realizar entre las nueve de la noche y las nueve de la mañana, ni tampoco en fines de semana y festivos. También se obliga a las empresas y profesionales a facilitar al consumidor que deje constancia, si lo desea, de su oposición a seguir recibiendo propuestas por su parte. ¿Y qué ocurre con las empresas con las que el usuario mantiene algún tipo de relación contractual? Pues que podrán contactar con él, pero solo para realizar ofertas vinculadas estrictamente con el producto o servicio que tenga contratado. La legislación vigente también regula la recopilación y el tratamiento de datos personales, así como los derechos que sobre sus datos poseen los consumidores. Por ejemplo, la posibilidad de restringir la publicidad no deseada mediante la inscripción de esos datos en un listado de exclusión publicitaria o Lista Robinson.Pese a que la legislación protege ampliamente a los consumidores ante el spam telefónico o los intentos de fraude, siempre hay alguien dispuesto a saltarse las normas. Esa es la razón por la que se debe extremar la precaución ante las llamadas que se reciben de un número desconocido. Averiguar quién es el emisor antes de responderlas o devolverlas es una de las medidas básicas que se deben tomar para evitar molestias y problemas. Como normalmente las llamadas de spam telefónico no suelen ser individuales, sino que se realizan a un gran número de personas, es muy probable que alguien ya las haya reportado antes de que tengamos que enfrentarnos a ellas. Ese carácter masivo del spam es precisamente la clave que nos ayudará a protegernos. Existen varias apps gratuitas que pueden ayudar a identificar un número desconocido si se instalan en el smartphone. Una de las más populares es Truecaller, una aplicación que alimenta su base de datos de números de teléfono con las aportaciones que realizan usuarios de todo el mundo. No es infalible, ya que no tiene registrados todos los números de teléfono existentes, pero en muchos casos puede ayudar a saber quién llama para decidir si contestar o incluso bloquear a quien intenta contactar con nosotros. También existe la posibilidad de consultar bases de datos online, como Listaspam, en la que miles de usuarios explican sus experiencias con distintos números de teléfono desde los que han recibido llamadas molestas o sospechosas. Este servicio permite realizar búsquedas inversas por número para saber quién llama y qué intenciones tiene.Junto con la identificación previa del número de teléfono, existe otra serie de medidas que nos ayudarán a reducir considerablemente el spam telefónico que recibimos. En este sentido, la Agencia Española de Protección de Datos nos anima, simplemente, a ejercer nuestros derechos. Por ejemplo, mediante la inscripción en una Lista Robinson o usando los sistemas que las empresas ponen a nuestro alcance para rechazar el uso de nuestros datos con fines publicitarios. Si la empresa que nos llama no cumple con las normas, se puede denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos y la autoridad de Consumo correspondiente para que tomen las medidas pertinentes. En el caso de los fraudes telefónicos, nunca se deben facilitar datos confidenciales, tales como códigos o contraseñas, que se hayan solicitado bajo el pretexto de realizar comprobaciones, por ejemplo, en cuentas bancarias o dispositivos electrónicos. Si se sospecha de que se trata de un fraude o se han facilitado dichos datos, hay que informar rápidamente al banco e interponer una denuncia, aportando toda la información que se haya podido recopilar. Tampoco se deben devolver llamadas perdidas a números con prefijos sospechosos, ya que pueden suponer cargos adicionales en la factura telefónica. Todas estas medidas nos pueden evitar muchas molestias e incluso sustos en nuestra cuenta bancaria. Por eso no está de más tenerlas en cuenta.

INNOVACIÓN
19 Febrero, 2020

Cómo instalar apps de manera segura

Desde que aparecieron los smartphones, las apps se han propuesto hacer nuestra vida un poco mejor. Las hay de todos los tipos. Unas nos ayudan a meditar, otras nos resuelven dudas e incluso hay auténticos entrenadores personales metidos en teléfonos móviles y tabletas. Las hay más o menos potentes, más o menos serias y más o menos útiles. Lo cierto es que se cuentan por miles. El problema es que no todas son de fiar. Antes de instalar una app en tu teléfono deberías tomar una serie de precauciones. Si lo haces, protegerás mejor cosas tan valiosas como tus datos, tu privacidad o incluso tu dinero. El motivo es que estas pequeñas aplicaciones pueden hacer muchas más cosas de las que aparentan sin que te des cuenta.Es importante andar con cuidado cuando te descargas una aplicación por primera vez. Si instalas una app y no prestas atención a los permisos que requiere, podrías estar dando acceso a tus datos a alguien en contra de tu voluntad. Cuando descargas una app en tu smartphone o tu tableta, la propia aplicación te solicitará una serie de permisos para acceder a ciertas funcionalidades del dispositivo. Algunas solicitan lo justo para funcionar, pero otras pretenden acceder a tu información personal pidiendo permisos que no necesitan. Antes de aceptar la descarga de una aplicación, conviene que eches un vistazo a los privilegios que solicita y que valores si están justificados o son excesivos. La decisión de aprobarlos o rechazarlos está en tus manos. Entre los accesos más habituales solicitados por las apps se encuentran los de llamadas y mensajes, calendario, contactos, ubicación, cámara y galería de imágenes o micrófono.Al buscar una app que cubra una necesidad específica, normalmente te encontrarás con distintas opciones. La cuestión es que no todas son de confianza ni garantizan la seguridad de tu dispositivo. Por eso conviene que tengas en cuenta una serie de buenas prácticas que te ayudarán a preservar tu privacidad, así como la integridad de tu teléfono o tableta. Una de ellas consiste en descargarte aplicaciones únicamente de fuentes oficiales. Las plataformas Google Play o AppStore cuentan con medidas de seguridad que permiten prevenir la aparición de apps maliciosas en sus tiendas. Eso sí, las medidas no son infalibles, así que deberás mantenerte atento. No es recomendable que hagas jailbreak en tu dispositivo. Esta práctica consiste en eliminar las limitaciones de seguridad impuestas por el fabricante tales como evitar pagar por ciertas apps. Si eliminas las barreras de seguridad que vienen de fábrica, tendrás más problemas que beneficios: el origen de las apps que puedas instalarte no será el oficial y, por tanto, serán potencialmente menos seguras. Tampoco conviene que te descargues apps a través de wifis públicas, siempre debes hacerlo mediante redes conocidas y seguras. Otra buena práctica consiste en instalar una app de seguridad en el móvil. Estas herramientas pueden protegerte porque son capaces de detectar malware y configuraciones de riesgo en tu smartphone. Mantener la seguridad de tus dispositivos móviles es muy sencillo si tomas ciertas precauciones. Así podrás sacarles el máximo partido sin ponerte en riesgo de manera innecesaria.

INNOVACIÓN