Unión Europea

04 Junio, 2020

Las energías renovables piden paso para cuidar del medioambiente

Son limpias, económicas, no se agotan, tienen la capacidad de crear miles de puestos de trabajo e incluso de reducir la dependencia energética de los países. No es de extrañar que las energías renovables se encuentren en un momento dulce, especialmente en Europa. En el Día Mundial del Medio Ambiente, estas fuentes de energía brillan con luz propia como aliadas del planeta. En el caso de España, estas fuentes de energía verde cada vez ganan mayor importancia. Según los datos de Red Eléctrica de España (REE), las renovables ganaron hasta 14 puntos porcentuales en la generación eléctrica entre 2017 y 2020. En la actualidad, ya superan a las no renovables en potencia instalada. Además, las energías renovables no dejan de recibir espaldarazos por parte de instituciones y empresas, dada su importancia dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que ha establecido la ONU de cara a 2030. De hecho, la Unión Europea se ha fijado como meta que al menos el 32 % del consumo final de energía en el territorio proceda de fuentes renovables para entonces. Lo hizo en su Directiva (UE) 2018/2001 sobre el fomento de energías renovables, que se rige por el principio de «primero, la eficiencia energética». Todo un revulsivo normativo para estas fuentes energéticas que implica a los Estados miembro. Así, la apuesta por las energías renovables ha dejado de ser una posibilidad para convertirse en uno de los ejes centrales de las políticas en Administración y empresas.Las fuentes de energía renovables son aquellas que proceden de una fuente natural, son limpias y prácticamente inagotables. Existen muchos tipos distintos a partir de los cuales se genera energía eléctrica, energía térmica y biocombustibles. Algunos ejemplos son la energía eólica, la solar fotovoltaica y térmica, la hidráulica, la geotérmica, la marina y la biomasa. Estas energías reciben el apellido de renovables porque se obtienen de fuentes naturales inagotables a escala humana, bien porque el recurso se puede regenerar de manera natural o porque dispone de una cantidad inmensa de energía. En España, la energía eólica, la hidráulica y la solar son las tres fuentes renovables más importantes. En el caso de la eólica, es ya la segunda fuente de energía más importante en generación del país, solo por detrás de la nuclear.En el caso de las renovables, se trata de fuentes de energía autóctonas y fiables que permiten reducir la dependencia energética del exterior y cuentan con una importante ventaja medioambiental: no producen CO2 ni residuos de difícil tratamiento. Esto supone una clara ventaja en la lucha contra el cambio climático y, específicamente, contra el efecto invernadero. Además, como suelen instalarse en el ámbito rural, ayudan a reequilibrar el territorio. Incluso durante los confinamientos por la pandemia de la COVID-19 las energías renovables mantuvieron mejor el tipo que sus alternativas. Al menos así lo asegura la Agencia Internacional de la Energía: mientras que la demanda energética mundial se desplomaba durante el primer cuatrimestre de 2020, el uso global de energías de origen renovable en todos los sectores llegó a aumentar el 1,5 % respecto al mismo periodo del año anterior.El impulso a las renovables tiene claros beneficios tanto para la salud del planeta como para la sociedad. De hecho, forma parte del concepto de consumo responsable de energía, cuyo objetivo principal consiste en maximizar el rendimiento energético con el mínimo consumo de recursos. En este sentido, cambiar a fuentes renovables es necesario, pero todavía lo es más el ahorro de energía. Estos esfuerzos están íntimamente ligados con los ODS que ha establecido la ONU de cara a 2030. Concretamente, se relacionan con el ODS número 7 (Energía asequible y no contaminante), una meta por la que CaixaBank trabaja con diversas medidas. En este sentido, la entidad ha financiado la instalación de más de 32.000 MW de potencia con origen renovable desde 2011. Además, concedió en 2019 financiación por valor de 2.453 millones de euros a proyectos relacionados con estas fuentes de energía. CaixaBank también ha logrado compensar el 100 %, gracias a un esfuerzo de reducción de la huella de carbono del 80 % desde el año 2009, y ha conseguido que el 99,5 % de su consumo de energía proceda de fuentes renovables.En cuanto a las tendencias que marcarán el desarrollo de las energías renovables en el futuro, las nuevas tecnologías serán fundamentales para acelerarlo. Efectivamente, conceptos como la automatización, la inteligencia artificial o la tecnología blockchain también tienen mucho que decir en este sector. Así lo indicaba la consultora Deloitte en un informe, que asegura que estas tecnologías, junto con los materiales y procesos de producción avanzados, ayudan a racionalizar la producción y explotación de las renovables, a optimizar su uso e incluso a mejorar su mercado. Algunos ejemplos de ello son la inteligencia artificial aplicada a la previsión meteorológica o el uso de materiales de última generación en paneles solares o aerogeneradores. Además, la automatización está recortando de manera drástica tanto el tiempo como los costes de producción y explotación de las energías solar y eólica. Por ejemplo, en el caso de la generación de energía eólica marina, estas instalaciones requieren mayores interrupciones para su inspección que otras modalidades. Por esa razón, el mayor parque eólico marino del mundo implantó drones totalmente automatizados capaces de recortar ese tiempo de inspección de dos horas a veinte minutos. También existen robots que pueden comprobar el estado de aerogeneradores por medio de microondas y ultrasonidos. Tecnología, financiación y normativa se ponen de parte de las energías renovables, que tienen un gran futuro ante sí. Y esto es una noticia excelente tanto para el planeta como para quienes lo habitamos.

INNOVACIÓN
19 Diciembre, 2019

Cómo te afecta la directiva europea de copyright

Una directiva pensada para proteger a los creadores en la era digital fue la protagonista de uno de los debates más largos y polémicos que se recuerdan en la Unión Europea. Después de dos años y medio de debates, propuestas, enmiendas y hasta manifestaciones en las calles, el pasado mes de marzo veía la luz la conocida como ley del copyright en el Parlamento Europeo. La razón de tanta polémica tiene que ver más con los efectos que la nueva norma pueda llegar a tener sobre internet en Europa tal y como lo conocemos, que con los cambios que pueda introducir en la propia gestión de derechos de autor. Por un lado, artistas y editores de prensa aplaudían su aprobación, que obligará a plataformas como YouTube a obtener licencias de los creadores o a impedir que se suban contenidos que vulneren sus derechos de autor. También agregadores de noticias como Google News deberán pedir permiso para utilizar los contenidos de los editores. Todo esto significa una mayor protección de los creadores de contenidos y un paso más para que participen de manera equitativa de los ingresos que consiguen esas plataformas por el uso de sus obras. Por otro lado, miembros de la sociedad civil, grandes plataformas, activistas, políticos e incluso organismos internacionales como la ONU protestaban por lo que consideran una apertura de puertas a la censura previa en internet. Y, en el medio, la mayor parte de los internautas, que ya no sabían si podrían siquiera compartir un simple meme sin meterse en jaleos.La difusión de obras artísticas y contenidos ha cambiado mucho en los últimos años y lo ha hecho en paralelo a la evolución de internet. Según los defensores de la nueva directiva, más del 80% del uso de las obras de los creadores no se remunera de manera equitativa. Esto se debe a que algunas grandes plataformas proveen acceso a obras creativas mediante publicidad y otros medios. Una actividad que produce ingresos, que después se comparten en condiciones con los creadores y no siempre de manera equitativa. Para los expertos de la Agrupación Europea de Sociedades de Autores y Compositores (GESAC), esta circunstancia pone en peligro no solo la continuidad del sector creativo y cultural, sino también la de las propias empresas digitales europeas. Estas compiten en inferioridad de condiciones respecto a las extranjeras, en su mayoría estadounidenses, que según la GESAC prácticamente no tienen obligaciones respecto al copyright, debido a un marco legal europeo obsoleto. La anterior normativa era del año 2001. Estas son las principales razones por las que los autores consideraban necesaria la nueva legislación que, según la GESAC, obligará a los gigantes de internet a sentarse a negociar con los creadores.Esta es una pregunta para la que todavía no hay una respuesta exacta. Tras su aprobación, se abre un periodo transitorio de dos años para que los países de la Unión Europea incorporen la directiva a sus propias legislaciones. Esto quiere decir que la nueva norma podría presentar, todavía, ciertas particularidades en su aplicación efectiva dentro de cada Estado. Por esa razón, de momento solo contamos con los análisis de expertos y analistas sobre cuál podrá ser la aplicación práctica de una norma que concentra sus puntos más polémicos en dos artículos: el 15 y el 17. A grandes rasgos, el artículo 15 permite a los editores de prensa dar o no su permiso a webs con ánimo de lucro para compartir “fragmentos significativos” de sus publicaciones. Por su parte, el artículo 17 insta a las plataformas que almacenan, organizan y difunden contenidos de otros usuarios con fines comerciales a pedir una licencia a los creadores de las obras. Además, para evitar que se suban contenidos que vulneren los derechos de autor, las plataformas deberán establecer mecanismos para sortear multas, los cuales tendrá que establecer cada Estado miembro. Se espera que esos mecanismos sean filtros de carga previos y prácticas de moderación más estrictas. Una exigencia que los detractores de la norma consideran una limitación de la libertad de expresión y un peligro para creadores como los youtubers, que a menudo utilizan fragmentos de películas o series en sus contenidos, así como partidas grabadas de videojuegos. ¿Significa esto que un usuario de internet no podrá compartir un artículo de prensa o un meme a través de WhatsApp o cualquier red social? Aunque hay quien asegura que esta directiva, a la larga, podría acabar con los memes y las parodias, la norma protege expresamente la subida a la red de contenidos si es para citar, criticar, reseñar, caricaturizar, parodiar o imitar. Además, plataformas como WhatsApp, Wikipedia o nubes, cuyo objetivo no consiste en lucrarse con el contenido, se encuentran fuera de la aplicación de la ley. En cualquier caso, los expertos aseguran que esta norma no impone la responsabilidad a los usuarios de internet por el uso de contenidos ajenos. En realidad, las medidas afectan a las empresas titulares de las plataformas de contenidos, que son las que deben velar por su cumplimiento. Esto significa que un usuario particular, que no persigue un lucro al compartir una obra de terceros en internet, no tendrá que pagar una multa por subirlos o enviarlos a otros usuarios. Lo que sí se podrá encontrar en el futuro es con que no podrá subir el contenido a una plataforma porque un filtro considera que vulnera los derechos de autor. El alcance real de la normativa solo se conocerá con el tiempo, cuando los países la adapten, las plataformas pongan en marcha sus mecanismos de control de manera efectiva y se conozcan las primeras sanciones. Mientras tanto, internet continúa ofreciendo contenidos útiles y entretenimiento a sus usuarios, además de ser un importante punto de encuentro para ellos.

INNOVACIÓN