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Agua desalada y agua regenerada: dos alternativas para paliar la sequía

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Agua desalada y agua regenerada: dos alternativas para paliar la sequía
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CaixaBank

14 Febrero, 2024


La sequía es una gran amenaza para la habitabilidad de las regiones, un problema que agrava el cambio climático.

¿De dónde sacar agua cuando no la hay? Alternativas como el uso de agua reciclada o el agua desalada se utilizan ya y ofrecen un horizonte de esperanza gracias a su alianza con las energías renovables. Son ellas las que están consiguiendo abaratar estas alternativas para extender su uso.

Una situación límite

Todavía es invierno y el estado de algunas cuencas hidrográficas en España es preocupante. Cataluña ha tenido que restringir el uso de agua en febrero para asegurar el abastecimiento doméstico en los próximos meses. La causa es la peor sequía que se recuerda y que suma ya 40 meses de duración.

Junto a las restricciones, es necesario obtener agua de alguna parte, pero los acuíferos naturales están diciendo «basta». De esta manera, la reutilización del agua mediante procesos como la desalinización de la marina o el reciclado de la residual se alzan como opciones.

Qué es el agua regenerada y para qué se utiliza

En el caso del agua regenerada, se trata de un proceso que recupera y trata aguas residuales municipales o industriales para destinarlas a otros usos. La recuperación del agua suele incluir tratamientos biológicos, con el uso de bacterias que eliminan la materia orgánica de las aguas residuales. También se emplean procesos de filtrado o incluso de oxidación avanzada.

Tal y como explica la Fundación Aquae, la reutilización se puede destinar al riego de jardines y campos agrícolas o incluso a la reposición de aguas superficiales y subterráneas, en estanques, humedales o arroyos.

También se puede usar para ciertas necesidades domésticas —como la descarga de inodoros—, industriales o empresariales.

Reciclar agua es más barato que desalinizar la del mar

Los beneficios de este proceso son numerosos. Como se utiliza para usos no potables, permite reservar el agua potable para beber. Además, reciclar agua es más barato que desalinizar la del mar, importar agua dulce de otros lugares o extraerla de acuíferos muy profundos. Incluso puede llegar a reducir el uso de fertilizantes en el caso de explotaciones agrarias.

Qué es el agua desalada y para qué se utiliza

En cuanto al agua desalada, se obtiene mediante la potabilización de la del mar o de aguas salobres. Se suele hacer mediante dos procedimientos: uno que evapora y vuelve a condensar el agua y otro, denominado ósmosis inversa, que emplea membranas para separar las sales del agua. Su uso más habitual es el consumo humano.

En España existen 770 plantas desaladoras. Es el quinto país con mayor número de instalaciones de este tipo en el mundo. Podrían llegar a producir agua para una población de 34 millones de personas y reducir considerablemente las repercusiones de la sequía.

Sin embargo, desalinizar el agua del mar tiene un importante inconveniente: el coste que suponen estos procesos es muy elevado. No solo lo es por los recursos que requiere la construcción de infraestructuras, que son cuantiosos, sino también por sus costes de operación. Dentro de estos últimos, el coste energético es el más importante, ya que supone entre el 40 y el 50 %.

Es decir: desalinizar el agua es un recurso prometedor pero caro, aunque la evolución de la tecnología ha reducido mucho sus costes a lo largo de los años. Son procesos que consumen mucha energía. Un problema que podrían superar gracias a su alianza con las energías renovables.

Agua y energías renovables, aliadas contra la escasez

Efectivamente, el uso de energías renovables empujará la desalinización masiva de agua a bajo coste, tal y como explica el diario El País. La utilización de fuentes como la eólica o la solar fotovoltaica, que experimentan actualmente una auténtica revolución, permite reducir drásticamente el precio de la energía que se emplea en estos procesos.

No solo eso: las renovables también evitan tener que recurrir a otras fuentes más contaminantes, como el carbón o el gas, para producir la energía que requieren las plantas desaladoras.

El uso de energías renovables empujará la desalinización masiva

A medida que desciendan los costes asociados a los procesos de desalinización, se podrá destinar el agua obtenida a otros usos en los que no es tan habitual, como los agrarios o industriales. Esto ayudará a preservar los recursos naturales de agua dulce y, con ellos, el medioambiente.

Incluso se estudian métodos que permiten generar energía a partir de aguas residuales al mismo tiempo que se tratan para poder reutilizarlas. Concretamente, las bacterias que se utilizan para el tratamiento de estas aguas liberan electrones a medida que digieren la materia orgánica presente en el agua.

El desarrollo de este método permitiría aprovechar esos electrones para conectarlos a un circuito electroquímico que genere energía.

De esta manera, la transición energética y la reutilización del agua podrían ser las claves para asegurar el suministro de agua en un futuro marcado por el cambio climático y la escasez.

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