07 Febrero, 2019

Las supercomputadoras más potentes del cine que la realidad podría superar

Existe cierta sensación agridulce frente a la investigación en inteligencia artificial. Por un lado, buena parte de la comunidad científica está entusiasmada con las oportunidades que nos ofrecerá el desarrollo de esta tecnología, empezando por los propios coches autónomos, que ya son una realidad —en pruebas, eso sí. Pero este optimismo hacia la IA cambia radicalmente conforme salimos del ámbito científico y técnico para preguntar al resto de la sociedad. Es entonces cuando encontramos cierto respeto —por no decir temor— hacia lo que la inteligencia artificial sea capaz de hacer. Al fin y al cabo, el cine lleva varias décadas enseñándonos de lo que es capaz un ordenador que ha decidido que no le gustamos. Así que, para desterrar mitos y conocer mejor qué ha profetizado la ciencia ficción cinéfila y lo que realmente tenemos hoy en día, vamos a poner frente a frente a las supercomputadores más malvadas del cine con las grandes computadoras que funcionan hoy alrededor de todo el mundo.Podemos decir sin miedo a equivocarnos que la película francesa de 1965 Alphaville se adelantó a muchas de las cintas de ciencia ficción que hemos visto estrenadas ya en pleno siglo xxi. En Alphaville, la supercomputadora Alpha 60 se ha hecho con el control de la sociedad —de una parte de ella, en realidad— y ha llegado a la conclusión de que, para salvaguardar la seguridad de la ciudadanía, conceptos como el libre albedrío, la capacidad crítica e incluso las emociones humanas más básicas deben ser erradicados. Nos encontramos ante la clásica dictadura que canjea libertad por seguridad.Esta distopía contrasta —afortunadamente— con nuestra realidad. Mientras que en Alphaville la supercomputadora solo ha servido para empeorar las condiciones de vida de la sociedad, a nosotros, las supercomputadoras como Summit —la más potente del mundo en 2018—, nos están ayudando a romper los límites del conocimiento humano y desarrollar la ansiada cura del cáncer.Cuando el genio del cine Stanley Kubrick y el genio de la ciencia ficción escrita Arthur C. Clarke unieron sus talentos, no solo dieron a luz una de las películas más importantes de la historia del cine, sino una de las inteligencias artificiales más conmovedoras que jamás hemos visto. Vale, HAL 9000 era una IA psicópata que intentó asesinar a todos los tripulantes de la nave espacial Discovery 1, pero hay algo que hace que esta supercomputadora sea única: tiene una férrea voluntad por vivir. ¡Vivir! En la escena en que el astronauta superviviente comienza a desactivar a HAL 9000, este se da cuenta de su terrible destino, que es apagarse para siempre. En ese momento la IA hace algo muy humano: justificarse, intentar disculparse y prometer que todo irá bien a partir del momento presente. “Stop Dave… I’m afraid”, dice HAL 9000 momentos antes de “morir”. El cometido de HAL 9000 era operar la nave Discovery 1, ya que a las máquinas se les da bastante mejor que a nosotros comparar datos, realizar análisis y proyecciones y la multitarea. Precisamente eso es lo que hace la tercera supercomputadora más potente del mundo, Sunway TaihuLight, de fabricación china, y que se encarga, entre otras cosas, de realizar predicciones climatológicas cruzando millones de variables.Otro superordenador encargado de ayudar a pilotar naves espaciales es Madre, que aparece en la terrorífica Alien: el octavo pasajero. En esta ocasión —ya era hora—, el supercomputador es una herramienta para los humanos, un enfoque mucho más realista de lo que hoy tenemos entre nosotros. Sin ir muy lejos, aquí en España contamos con la Red Española de Supercomputación, una infraestructura compuesta por 13 supercomputadoras que están a disposición de la comunidad científica para desarrollar todo tipo de investigaciones.Una de las amenazas más recurrentes del mundo del cine, que ha conseguido filtrarse hasta nuestros propios temores en la realidad, es que una IA se vuelva consciente de sí misma y decida que los humanos somos una amenaza para ella. Es lo que ocurre en la famosa saga de películas de ciencia ficción Terminator, donde Skynet utiliza el arsenal nuclear disponible para iniciar una guerra nuclear que termina por devastar la civilización. De esta inteligencia artificial, nos quedamos con su capacidad de aprendizaje, lo que hoy se ha venido a llamar machine learning o deep learning y que grandes empresas como Google o IBM ya están utilizando de manera entusiasta. A pesar de los mitos cinéfilos, esta tecnología conllevará innumerables beneficios para el conjunto de la sociedad.La saga de videojuegos que ha dado lugar a las taquilleras películas de Hollywood nos presenta a Red Queen, una supercomputadora creada para gestionar la vasta empresa farmacéutica Umbrella Corporation. Se puede decir que Red Queen ayuda a crear medicinas y tratamientos que mejoran la vida de las personas… hasta que los responsables de la empresa deciden crear armas biológicas que se les escapan de las manos. En nuestra realidad, las supercomputadoras sí que ayudan a la investigación médica. Por ejemplo, la supercomputadora española MareNostrum 4 está ayudando a encontrar una vacuna contra el SIDA o nuevas terapias de radiación contra el cáncer, amén de facilitarnos la comprensión de los cambios climáticos provocados por la dispersión del polvo del desierto. Se nos quedan muchas supercomputadoras e inteligencias artificiales de ficción sin mencionar, como V.I.K.I en Yo, Robot o la mítica Joshua de Juegos de guerra, pero por mucho que la ficción se empeñe en mostrarnos la peor y más rocambolesca cara de las IA y los superordenadores, la realidad nos ha demostrado que sus bondades para la sociedad superan cualquier prejuicio de ciencia ficción. Summit, EE. UU. Sierra, EE. UU. Sunway TaihuLight, China Tianhe-2, China Piz Daint, Suiza Trinity, EE. UU. AI Bridging Cloud Infrastructure, Japón SuperMUC-NG, Alemania Titan, EE. UU. Sequoia, EE. UU.

INNOVACIÓN
01 Febrero, 2019

Por qué no deberías perderte la edad de oro de los podcasts

Hace apenas tres años contábamos cómo los podcasts gozaban de buena salud. Modestia aparte, no íbamos nada desencaminados, porque hoy podemos hablar de una auténtica época dorada para este formato, que se ha expandido para ofrecer cada vez más contenidos de calidad y ha ampliado sus temáticas. Según la Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación (AIMC), el 22% de los internautas afirmó, el pasado mes de junio, escuchar la radio en diferido, es decir, podcasts. Puede parecer una cifra todavía pequeña, pero supone un gran paso adelante con respecto a hace unos años, cuando existía una oferta muy pequeña de plataformas de podcast y ni siquiera las grandes cadenas de radio facilitaban el consumo de sus programas en diferido. El podcasting ha evolucionado mucho en muy poco tiempo y, precisamente por eso, hemos querido recuperar la voz de Gregorio Urquía, del podcast Histocast, para que nos cuente los cambios que él ha vivido en primera persona; no en vano, este podcast de historia es ya un veterano del panorama español, al llevar ya ocho temporadas “en antena”. “Tenemos unos formatos más definidos, la duración es ostensiblemente mayor y, en general, ofrecemos mejor sonido al tener mejores medios. Pero quizás los cambios más importantes han sido internos, en la organización y el flujo de trabajo”. Urquía ofrece una de las claves del mundo del podcast actual: la profesionalización de los contenidos. Lo que en muchas ocasiones comenzó como un experimento entre amigos o aficionados a una temática en concreto ha derivado en programas que no tienen nada que envidiar a las producciones realizadas por las radios comerciales. De hecho, muchos podcasts de éxito cuentan con la colaboración de periodistas que vienen directamente de la radio y con infinidad de colaboradores y expertos en diferentes materias, que han visto en el podcasting una ventana de oportunidad para desarrollar con libertad todo tipo de contenidos.Posiblemente no exista una fecha concreta que suponga un antes y un después en el podcasting español, pero sí que podemos echar la vista atrás para ver los dos últimos años como un momento de crecimiento casi exponencial de oferta y calidad en los diferentes programas. Psicología, ciencia, matemáticas, historia, literatura, cine… Hay pocas áreas que no cuenten ya con uno o varios podcasts semanales específicamente dedicados a ellas. Tal vez uno de los hitos recientes más significativos haya sido el lanzamiento de Podium Podcast, una plataforma de PRISA Radio que apuesta decididamente por este formato y que se suma a las conocidas iVoox e iTunes; incluso Spotify cuenta ya con una sección específica para podcasts. Esa profesionalización de los podcasts de “aficionados” o la apuesta de grandes empresas de comunicación no es más que la respuesta a una creciente demanda por parte de la audiencia: los oyentes han descubierto el enorme catálogo de podcasts en español y están comenzando a responder de manera más que positiva: “el mecenazgo de los oyentes ha avanzado muchísimo, saben y entienden que pueden agradecer tantas horas de entretenimiento”. Urquía es optimista, porque incluso la publicidad ha comenzado a crecer en este último año: “irá a más en cuanto las marcas vean por sí mismas el potencial de impacto del podcast”. Y no hace falta plantear proyectos muy ambiciosos o con un gran apoyo económico detrás para aspirar a conseguir un buen respaldo de la audiencia que permita mantener el podcast en el aspecto económico, como reflexiona Urquía: “creo que un podcast amateur con cierto éxito hoy puede cubrir costes perfectamente”. Sin embargo, matiza Urquía, “llegar a ganar para dedicarse plenamente a esta actividad es harina de otro costal; eso está al alcance de muy pocos o de gente que ya trabajaba en medios y ha empezado su actividad en este mundillo”. Es cierto que al podcast todavía le queda un largo recorrido para alcanzar el nivel de otros formatos de ocio, pero tanto por la voluntad de los aficionados como por el desembarco de las grandes compañías, el ecosistema del podcast en español promete brindarnos muy buenos momentos. Cinco excusas para engancharte a escuchar podcast Tú eliges cómo y dónde los escuchas. De hecho, ni siquiera necesitas conexión a internet, sino que basta con que los descargues antes de salir de casa para disfrutarlos en cualquier sitio, sin limitaciones de conexión. La oferta de contenidos es cada vez mayor. Piensa un tema que te interese y seguro que hay un podcast perfecto para ti; tan solo tienes que explorar alguna de las principales plataformas de podcast en español para descubrir el tuyo. La calidad de los podcasts no ha parado de crecer en los últimos años y algunos son ya auténticas superproducciones de ficción, en las que intervienen incluso actores famosos. Interactuar con los productores de podcast es muy fácil y, por lo general, ponen a disposición de los usuarios numerosos canales de comunicación para que les ofrezcas tus impresiones y les hagas llegar tus preguntas o sugerencias. ¿Producción personalizada? ¡Casi! ¿Quieres aprender sobre finanzas?, ¿sobre programación o psicología? Los podcasts divulgativos y educativos son una excelente manera de recibir formación.

INNOVACIÓN